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jueves, 18 de abril de 2013

Colombia 2012: Camarones y los Indígenas Wayúu de La Guajira

Como os conté en el post anterior, en estado de salud lamentable fuimos a la Península de la Guajira a conocer el pueblito de Camarones, Uribia y la comunidad indígena Wayúu, una tribu matriarcal que habita en esta zona del norte de Colombia.


Durante unos días nos estuvimos quedando en una escuela del pueblo donde a pesar de no haber agua ni muchas comodidades había un wifi diez veces más potente que el de mi casa. La pena fue que por aquellos entonces tenía un móvil patatero con el que tampoco podía conectarme a Facebook, ni Whatsapp para dar señales de vida gratuitas, ni mandar fotos "nada retocadas" de mi comida con Instagram... Aquí comienza la etapa del viaje que más me enamoró: la Península de la Guajira.

miércoles, 13 de junio de 2012

Colombia 2012: Cartagena de Indias


Llegar a Cartagena de Indias fue digno de contar... 22 horas de autobús así lo quisieron. Y como la espera fue tanta, lo disfruté muchísimo por lo que habrá varios posts que contar...









He de decir que al principio cuesta, pero que en el fondo se le acaba cogiendo cariño a estos largos/infumables viajes en autobús. Uno comienza a agudizar el ingenio y empieza a adoptar posturitas de lo más curiosas y cuando se cansa: salva el mundo.


¿Cuántas conversaciones distintas se pueden llegar a tener en un viaje tan largo? Pones verde a los políticos, pones verde a los famosos, pones a tanta gente verde que al final acabas hasta tú viéndolo todo verde...






Y películas, y canciones... y sobre todo... ¡DORMIR! Dormir fue para mí la opción más viable sobre todo ya que al ocupar el asiento número 1 del autobús (mi preferidísimo por ser el más ancho y cómodo) tienes visibilidad completa y total hacia la carretera y al conductor y... ¡uf! Creo que vi mi vida pasar por delante de mis ojos unas cuantas veces. La carretera estaba completamente en obras, quiero recordar que porque había habido unos desprendimientos por lluvias que habían causado demasiado desastre. Por ello, había que circular a ser posible con visibilidad (de día) y sin exceder el límite de velocidad (80 km/hora). En 22 horas de viaje evidentemente viajas de día... y de noche.


En Colombia, los autobuses llevan un mecanismo de control de la velocidad mediante el cual el pasajero puede denunciar en el caso de que así lo considere. Se trata de un led luminoso donde se va viendo durante todo el viaje la velocidad a la que circula el autobús. Si el conductor excede la velocidad el aparato emite un sonido bastante estridente que alarma a los pasajeros de que se está cometiendo una infracción... Por supuesto, los demás vehículos que comparten carretera con el autobús pueden también llamar a un número de la policía y facilitarles la matrícula y la marca del coche para que la policía pueda venir al lugar y multarles.


Al llegar a Cartagena nos alojábamos un poco lejos del centro de la ciudad y de su parte turística. De hecho nos alojábamos al lado de la cárcel (cosa que trajo cola... y anécdotas que os contaré cuando hable de las noches cartageneras). El sitio era una colegio para hijos de policías, bastante grande pero con pocos lujos, por no decir ninguno. Nosotros decidimos instalarnos en la entrada encementada donde el calor se nos haría un poco más llevadero, ya que en Cartagena el clima es muy caluroso con una humedad relativa del 85% y estar al aire libre nos lo haría mucho más fácil.




Eso no nos impidió llenarnos del esplendor de las calles cartageneras. Su centro histórico es un lugar inundado de color, fiesta, música y alegría. Estar en Cartagena es sinónimo de felicidad y el simple hecho de sentarse en sus plazas a mirar la gente pasar se convierte en un momento extremadamente especial. ¿Será esto por lo que nos encontramos ante una ciudad "Patrimonio Nacional de la UNESCO"? ¿O quizás sea por su arquitectura?


Cartagena de Indias, Colombia


¿Qué ver en Cartagena de Indias?


- Castillo de San Felipe de Barajas: Esta maravilla, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Nacional, fue construida por los españoles para proteger la ciudad de los piratas. Es impresionante el estado de conservación en que se encuentra y cómo se pueden recorrer sus túneles subterráneos que fueron creados para facilitar provisiones y evacuar. Llegas a sentirte dentro como si estuvieses viviendo en otra época. Además, desde arriba se obtienen unas vistas estupendas y unas panorámicas de la ciudad tan coloridas como la que muestro arriba...


Muralla de Cartagena de Indias


- Muralla: En el centro histórico de la ciudad se alza una esplendorosa muralla que se construyó para proteger a los ciudadanos de los continuos ataques que se sufrían. Se puede decir que es una de las murallas mejor conservadas del mundo y envuelve cultura, sabor, rumba y alegría caribeña detrás de sus muros. Al otro lado... el mar.


- Puerta del Reloj: Era la puerta principal de entrada a la antigua ciudad. Y la que ahora nos abre a nosotros, desde la Plaza de la Paz, el camino a la Plaza de Los Coches para darnos todo lo que el centro amurallado tiene para ofrecernos.


Puerta del Reloj desde la Plaza de los Coches


Plaza de la Paz

























En la Plaza de los Coches, se dice que era donde se comerciaba con los esclavos, ahora sigue siendo una plaza de comercio y entre sus arcos se venden los mejores dulces del lugar.


Conforme seguimos callejeando encontramos numerosos artesanos y venta ambulante de todo tipo. Desde helados o agua pasando por arepas de distintos sabores y por supuesto, el "producto estrella" los bolsos típicos del pueblo indígena Wayúu (con el tuve el placer de estar más adelante y conocer sus curiosas tradiciones).


Artesanía en Cartagena de Indias



















Artesanía en Cartagena de Indias 3Artesanía en Cartagena de Indias 2












- Plaza de Bolívar: En muchos países de Latinoamérica hay una Plaza de Bolívar, y Cartagena no podía ser menos... Rindiendo homenaje a su Libertador, en esta plaza se alza una estatua ecuestre de Bolívar. Mucho antes de que se instalase, la plaza pasó por diversos usos: fue utilizada para realizar todos los eventos militares del momento, también utilizada por la Inquisición e incluso para llevar a cabo corridas de toros.

Plaza de Bolívar




Además de estos lugares, tenéis muchos otros para conocer ya que en Cartagena la riqueza arquitectónica es inmensa. La Catedral, iglesias y un gran número de museos os están esperando. Y cuando terminéis no dejéis pasar la oportunidad de saborear un buen café en Juan Valdez. Eso, y comprar café colombiano para llevaros... ¡Si no lo hacéis lo echaréis de menos!




Lo más importante y lo más bonito de visitar una ciudad es no dejar de caminarla... A mí me encanta dejarme llevar un poco y ver que es lo que el destino tiene preparado para mí. Para los temerosos, aquí dentro no tenéis nada que perder, ya que al ser un lugar totalmente turístico y al estar rodeado de muralla siempre iréis a parar a los mismos sitios. Por eso, si estáis en Cartagena yo os recomiendo que os olvidéis un poco de la guía y el mapa y os dejéis llevar, charlad con la gente, sed sonrientes y sobre todo, pasadlo muy pero que muy bien.

lunes, 28 de mayo de 2012

Colombia 2012: San Gil (Colombia)

Siguiendo la ruta por Colombia nos dirigimos un poco más hacia el norte, en este caso a San Gil. Es uno de los lugares más importantes de la región de Santander, a la que pertenece, tanto que fue nombrado Capital Turística del departamento.




Aunque tan solo nos separaban 327 kilómetros de Bogotá, las comunicaciones por carretera en Colombia no son ni las más rápidas, ni las más cuidadas ni las más seguras, por lo que el viaje fue intenso, creo recordar que fueron unas 6 horas de bus (aunque haciendo sondeo hay gente que me ha dicho que 10). Seis horas de bus, al lado de las 24 a las que terminamos acostumbrándonos para ir al resto de sitios, no eran nada, y se hacían bastante amenas charlando con los compañeros o simplemente durmiendo, que todos sabemos que el mejor sueño del viajero es el que se marca en el autobús...


Arcoiris en San Gil, Colombia




La llegada a San Gil fue invadiendo un polideportivo al más puro estilo rutero con nuestros petates, y por supuesto inundando duchas y haciendo "el cafre"... Estoy convencida de que si hubiésemos sabido en ese momento que esas duchas eran prácticamente las últimas en condiciones que veríamos en todo el viaje nos hubiésemos esforzado más en cuidarlas... Aun así, desde aquí abogo por que hay que cuidar al máximo los sitios que nos dejan, y dejarlos en mejores circunstancias de las que nos los dieron....


Lo que más me impresionó (a mí y a todos) de San Gil fueron sus cuestas... Jamás (y he estado en muchos sitios para poder decir esto) había visto unas calles con tanta inclinación como las de San Gil... No paraba de plantearme en todo momento en cómo subirían y bajarían las viejecitas para comprar el pan, en las piernas que tendrían que tener los niños que corrían sin parar calle arriba y por supuesto empecé a plantearme acabar con la esencia del pueblo poniéndole por todos sitios escaleras mecánicas (cosa que va extremadamente en contra de mis principios...)


Nuestro campamento estaba en la parte más alta del pueblo, y el resto de la civilización estaba en "la otra parte alta del pueblo". Esto significaba, que para empezar a ver bares, tiendas etc. tenías que bajar toda la cuesta (que sería como de un kilómetro) y depende de lo que te planteases hacer, volverla a subir... Era tan bestia el cansancio que me provocaban esas cuestas que no quería ni moverme, que me decían de bajar a tomar una cerveza y me negaba... (¿yo? negándome a una cerveza en un bar... ¡increíble pero cierto!)


Foto de Federico Caballero Santander
Pero al final acababa cediendo, ya que San Gil tiene mucho que ofrecer... Esta noche nos la pasamos tomando cervezas Águila todos colaborando en conseguir un premio que a mí, reina de la concursitis me obsesionaba... ¡Tenía que conseguir las camisetas de Águila que esta marca de cerveza sorteaba! Con cada cinco etiquetas premiadas conseguías una camiseta, y yo, con mi flor en el culo, en las 5 primeras cervezas me cayeron 5 etiquetas premiadas... Conseguí muchas etiquetas (y chapas que también valían), pero que nunca conseguí canjear, por lo que si alguien me ofrece una camiseta de Águila, aún conservo las etiquetas...   (evidentemente, es broma...)






Como os decía, San Gil tiene mucho que ofrecer... La mayoría de turistas acuden a esta zona a practicar varios deportes de aventura. Nosotros estuvimos haciendo rafting en el río Fonce. Fue bastante emocionante porque el río llevaba bastante corriente y nos dejaban tirarnos al agua y nadar y meternos en los remolinos... De hecho el monitor nos empujaba de la balsa para que no pudiéramos subir...


Ahí fue cuando tuve mi primera experiencia como socorrista... En el grupo (que era de 6 personas) teníamos una pareja "de edad avanzada" (rondando ya la setentena) que la verdad, hacían un poco lo que les daba la gana... No seguían bien las indicaciones del monitor y claro, en uno de los saltos de la balsa, el hombre calló  al agua soltando su remo y perdiendo un poco el control. Ahí yo, saqué fuerza de no se donde y tiré del hombre (tal y como me habían enseñado) hasta que lo subí de nuevo a la balsa... Me quedó una sensación Mitch Buchannan bastante curiosa...


Y sin duda, uno de los atractivos que ofrece San Gil, es el Parque El Gallineral. Está situado en una islita del río y es bastante peculiar y más en la época en la que nosotros lo visitamos: Navidad. 
En Colombia hay un gran interés por decorar todo de manera algo excéntrica por navidad. Cantidades exageradas de luces, colorines, muñecos de nieve y demás simbolitos navideños ocupan las calles, casas, balcones, parques... El Parque El Gallineral no era para menos... muestra de ello es ésta foto tan kitsch del río que bien podría ser un cuadro de regalo de tómbola...



Parecíamos sacados de un mundo psicodélico donde la fantasía por un momento se apoderó de nosotros. Y claro, yo que soy más bien de explorar decidí andar en otra dirección para empaparme un poco de lo que en ese parque podía percibir y sentir... Naturaleza, sonidos de animales, agua... Era tan puro ese momento que decidimos inmortalizarlo en un "super-video" que me he visto en la necesidad de mostrar... (agradecimientos a los protagonistas).


Y no puedo despedir este post sin hablaros de comida... ¡que ya sabéis que me encanta! En la región de Santander es típico comer un tipo de hormiga conocida como la hormiga culona. En San Gil por todos lados encontrabas paquetitos de hormigas culonas vendidos como si de maíz se tratase... Las preparan tostándolas y salándolas y lo que se come es solamente el culo de la hormiga, las alas y el resto del cuerpo se tiran. Con respecto al sabor hay opiniones de todo tipo, para mí, tienen un cierto sabor a cortezas de cerdo de esas duras duras... a "chicharrooooon"... Vamos, ¡que a mí me gustan!


Hormiga Culona
Foto de Gargolat en Flickr


En resumen, los días en San Gil fueron movidos y divertidos, tuvimos momentos para todos los gustos y las colombianas nos enseñaron a bailar los temazos de moda (con los que todavía, 5 meses después lo sigo dando todo...). Conocimos a gente "interesante" y nacieron "Joni, Jani y Jeni", que la gente está muy loca... adoptando a una "lugareña" en la plaza del pueblo de la cual no nos podíamos librar de ninguna manera... El guaro (aguardiente) no ayudaba tampoco.

Y cómo no, también tuve tiempo de relajarme un poquito... 



lunes, 7 de mayo de 2012

Colombia 2012: Bogotá y sus barrios

Una preciosa mañana se había despertado en Bogotá, nosotros, todavía muertos de cansancio remoloneábamos entre los frescos y veraniegos sacos de dormir (lamentando el frío digno del más puro invierno aún estando en verano). ¡Parecíamos no haber salido todavía de España y de ese crudo invierno que habíamos dejado en Madrid!

Estábamos durmiendo en un cuartel de la policía colombiana, donde los policías son entrenados, por lo que había campos de tiro, capilla, biblioteca, bar... Estábamos totalmente escoltados por policías (y sobre todo las mujeres ya que un buen "batallón" dormía en frente de nosotras y nos vigilaban por los ventanales, para que no nos pasase nada, no seáis mal pensados...). Los hombres dormían en un salón en el suelo con aislante y saco, y las mujeres dormíamos en un salón bastante alejado de ellos, en literas, solamente provistas de las tablas del somier, pero se agradecía ya que aislaban un poquito del frío. ¿Por qué tanta separación? Bueno, preguntad a la policía, que fue la que nos cedió el lugar... Al menos podíamos estar todos juntos y vivir en nuestra pompa rutera.... Y cómo era de esperar, un clásico en la Ruta Quetzal: ¡AGUA FRÍA! Las duchas bien fresquitas nos hicieron espabilar y comenzar la mañana con energía...

Foto de Paula Kiernan
Unas compras de "primera hora" en el "Mall" (centro comercial) de al lado, unas cervecitas y unos largos paseos por las avenidas gigantes de Bogotá para llegar a cualquier parte, hicieron que nuestra mañana se quedara bastante corta.  Me sorprendió bastante el sistema que tienen los diferentes establecimientos de comida rápida del centro comercial. Al hacer tu pedido te dan un dispositivo, te marchas a tu mesa y cuando está listo, éste vibra y se ilumina, ¡así sabes que debes ir a recoger tu comida, que es tu turno...! ¡Me encantó! Si alguien quiere hacer negocio de exportación que me avise... 


Comimos nuestro primer pollo a la broaster, y nos fuimos a recorrer la ciudad...


Plano de líneas del Transmilenio
Nuestro periplo fue más bien en Transmilenio que en otro transporte. El Transmilenio es un tranvía que recorre la ciudad, y que facilita bastante las comunicaciones... Bogotá tiene "solamente" siete millones de habitantes, y según mi opinión, cada uno de los siete millones estaban ese día en el Transmilenio, en mi misma línea... Tanto, que puedo llegar a decir, que SOBREVIVÍ A UN ATAQUE ZOMBIE... (pero esto os lo cuento después)

Visitamos el barrio de La Candelaria, un barrio tranquilo donde confluyen todo tipo de culturas. De lo más bohemio y donde hay espacio para el turismo, para la cultura, para los barecitos, y para reunirse tranquilamente en una plaza a tomarse un par de cervezas al son de una guitarra y... ¡cómo no! en este ambiente tan propicio a la paz y a la tranquilidad... ¡Anita enferma! Un ente de otro mundo se apoderó de mi cuerpo y no podía ni caminar, tuvimos que parar cada rato porque tenía unos dolores de tripa enormes y lo estaba pasando fatal, apuesto a que mi cara debía ser amarillo extremo...  Aún así, conseguí sacar algunas fotos... 
En el Barrio de La Candelaria
En el Barrio de La Candelaria


En el Barrio de La CandelariaEn el Barrio de La Candelaria
Barrio de La Candelaria, Bogotá


Porque he de decir que batí el récord mundial de ponerse mala en un viaje, ya que la primera "diarrea del viajero" que tuve fue estando en el avión... Decirme vosotros a quien le pasa eso si no es a mí... :S Bueno, que Colombia Quetzal estuvo marcado sin duda por las enfermedades, para mí, y para los 150 restantes... por lo que seré bastante explícita en este tema de aquí en adelante...

Y volvimos, gracias a mi malestar, entre otras cosas... Después de esperar una cantidad abismal de paradas (o eso me pareció a mí de tanta gente agobiando que había en el tren), para llegar a nuestro destino, cuando nos disponíamos a bajar... Una marabunta de zombies quiso entrar en el vagón donde estábamos, del cual intentábamos salir... No había forma humana de salir de allí y yo solamente veía manos, pies y cabezas que arremolinadas intentaban entrar sin guardar ningún tipo de orden, emitiendo sonidos guturales que seguramente provendrían de, por lo menos, ultratumbaEllos, se adentraban en el vagón sin dar tregua a los que allí estábamos... Por un momento pensé que no salia de allí (o que salía de allí convertida en uno de ellos, en zombie, en infectado o como queramos llamarlo). Me acordé de The Walking Dead, de Rec, de 28 días después y de Evil Dead, y hasta del mismísimo Edgar Wright con Zombies Party...). Todo en la fracción de segundo más larga de mi vida... El día que sobreviví a un ataque zombie. Cuando salí de allí creo que mi sensación era una mezcla de alivio, ansiedad y ganas de correr, seguro que algunos de los protagonistas de éstas películas sentían algo parecido... (y yo no tenía motosierra...)

Algo así fue lo que nos pasó... pero mucho peor http://www.youtube.com/watch?v=xOlPTEZw_MI (o eso es lo que yo quise creer). ¿Alguien lo corrobora?

lunes, 30 de abril de 2012

Colombia 2012: COLOMBIA 2012, Hacia la Ruta del Dorado

Ha llegado el momento de contaros mi periplo en estos últimos casi 5 meses... El porqué de mis viajes, y el porqué de que sea un"culillo de mal asiento". Viajar te cambia la vida, viajar te hace madurar, te hace abrir tu mente, ampliar fronteras y eliminar todo tipo de barreras. Mientras viajas no dejas de aprender de los demás en ningún momento, de experimentar y de asumir responsabilidades. Conoces nuevas culturas, lugares inesperados donde jamás esperaste estar pero mil veces soñaste y gentes que siempre quedarán en lo más profundo de tu corazón. Vas dejando un pedacito de ti allá donde vas y cada lugar al que vas o persona que se cruza en tu camino, te regala un pedacito de sí. Por eso, viajar te cambia, te llena el alma y te hace ser mejor persona.

En 2012, he recorrido Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y pegué un pequeño salto a Chile (el suficiente para saber que tengo que volver con un billete tan solo de ida). Tengo muchas cosas que contaros...

¿Empezamos?



-COLOMBIA 2012: Hacia la Ruta del Dorado-

¿Porqué este título? Todo esto viene de mucho atrás, y no, no voy a remontarme a los conquistadores españoles que buscaron la ciudad del Dorado y no la encontraron, sino a la Ruta Quetzal.

Para los que no sepan de qué estoy hablando, la Ruta Quetzal es una expedición que se hace cuando tienes 16/17 años y donde 150 jóvenes de todo el mundo se reúnen para hacer una expedición de un mes y medio de duración por América Latina y España rememorando momentos en concreto de la historia.

Aquí comenzó todo, mis ganas de viajar, de aprender, de soñar, y de al fin y al cabo ser alguien cada día mejor. Y también desencadenante de mi viaje a Colombia...

Cada dos años, se realiza en Latinoamérica un encuentro de antiguos expedicionarios (invitados externos también son bien recibidos) donde se vive un poco ese espíritu rutero que solo los que hemos vivido "la ruta" podemos entender. Durante 20 días disfrutamos en compañía de ruteros de todas las ediciones de Ruta Quetzal (la primera fue en el año 1979) de un viaje excepcional, donde nos esperan los sitios más alucinantes con la compañía y el ambiente que alguna vez nos llevó a ser lo que somos.

Mi viaje comenzó en Madrid, un 24 de diciembre, cenando en mi piso cochambroso, sin nadie, ya que por comprar un vuelo más económico, salía el 25 por la mañana, Nochebuena en soledad. Todo eran nervios y emociones y miles de trastos que no cabían en la mochila... CRISIS. Pero todo solucionable, porque Colombia me esperaba con los brazos abiertos, con muchas ganas y muchas emociones por conocer un país tan peculiar del que solamente se escuchan barbaridades. Tenía ganas de romper el mito y de mostrarle al mundo la belleza de un lugar victimizado como es Colombia.

Después de un vuelo largo (10 horas y media) sentada al lado de un bebé llorón (y he de confesar que cagón) llegué a Bogotá, un lugar cálido durante el día y bastante frío por la noche donde muchas experiencias y sentimientos me estaban esperando. Después de un muy buen recibimiento por parte de la organización del encuentro y de besos, abrazos y reencuentros con amigos a los que hacía muchos años que no veía, tocaba descansar y recuperarse del jet lag, nos esperaban largos días y muchas cosas por vivir, había que estar al 100%...

Una ruta cómo esta nos estaba esperando...
http://maps.google.com/maps/ms?hl=es&ie=UTF8&msa=0&msid=216081533583278223523.00049b907ccc9bc56da26&ll=13.720708,-73.300781&spn=5.803677,10.755615&z=7&iwloc=00049b90cefaebd3d578a